lunes, 2 de septiembre de 2019

ARMANDO ROSAS Y LA CAMERATA RUPESTRE: TOCATA, FUGA Y APAÑON, EVOLUCION







Las resacas son entes complejos de entender y de vivir, todos las conocemos las vivimos pero nunca nos arrepentimos de lo que las antecedió. Hay resacas de alcohol, de tabaco, morales y un largo etc. Pero existen unas muy complicadas de manejar, las resacas musicales las cuales aparecen justo después de un apoteósico concierto, todas comienzan de la misma manera: Minutos después de terminado el concierto la
desorientación inicia, seguida de la pregunta ¿Que escuche hasta llegar a mi casa? Después, pasan días sin que nada de lo que se escucha te satisfaga, pasados unos días comienza la nostalgia del concierto, para finalmente después de unos días –en ocasiones hasta un mes- iniciar con los gajes de la vida y la escucha de música diaria. Bueno querido lector justo eso me acaba de pasar...
Así que espero que comprenda que apenas puedo comenzar a relatar lo vivido hace unos días en las entrañas del  de la Ciudad donde, un grupo de culto, nos deleito con uno de los conciertos más emotivos de lo que va en el año ¿Su nombre? La Camerata Rupestre comandada por Armando Rosas, el maestro de los detalles.
Este genial grupo nos demostró que los años pueden pasar pero exclusivamente para volvernos mejores; evolución me parece que le llaman.








Les cuento a manera de crónica, reseña, chisme, presunción (por estar allí) lo que pasó.
La expectativa era demasiada entre quienes se dieron cita para
ver a este grupo de culto. Fue muy interesante ver al publico reunido para este concierto, podemos generalizar que esté se partía en dos grandes sub-grupos, el primero lo formaban quienes añoraban la presencia del grupo, pues los habían visto con anterioridad y el segundo lo formamos, aquellos que como yo jamás los vimos pero supimos la importancia de verlos.
Sin duda estos dos grandes sueños se cumplieron.


El arranque del concierto estuvo a cargo de Markos Cadena a quien ya se le notan las tablas, un buen arranque para este gran evento.
Con respecto al concierto, para mí estuvo partido en tres secciones, la primera fue tocar el disco Tocata fuga y
apañon con la Camerata, sin un orden preciso pero cada canción grabada sonó ese día, el público se entrego a cada una de ellas, coreándolas y dándoles muestras de cariño durante todo el concierto dejándoles saber la importancia de su música, algo que los músicos supieron apreciar entregándose de manera sobresaliente. Desde el arranque nos dejaron boquiabiertos las cuerdas de Carlos Torres (Violín) y Javier Platas (Cello) mezcladas con el bajo de Francisco Natera y la batería de Antonio Morales,
todo esto amalgamado con la voz de Armando Rosas
quien, como buen líder revisaba cada detalle del sonido a cargo de Edgar Arrellin, por supuesto sin dejar de prestar atención al público. La presencia de Paty Piñón y Jorge García Ledesma le dieron ese plus, esa evolución que endulzó los oídos de los espectadores que al menos en mi caso no podía controlar el cumulo de emociones provocadas por estar allí.
La segunda sección fue Armando Rosas en su estado más puro, guitarra en mano y cantando canciones emblemáticas de su repertorio personal, ya que, a la entrada del concierto se escuchaba al honorable preguntar si acaso no tocaría Habrá tiempo o Como siempre. Esto provoco una satisfacción enorme para todos.



El enlace se realizo con la siguiente sorpresa de la noche fue la entrada del maestro Alain Derbez, uno de los jazzistas más respetados del país, quien le dio un toque muy especial a una de las canciones más emblemáticas de Rosas para dar paso a la siguiente sección.
La tercera sección inicio con el llamado de uno de los
mejores guitarristas de blues del país, Emiliano Juárez con quien Rosas, creo un proyecto que se reseño en este espacio (véase. DOS GENIOS EN EL TEJEDOR https://porlasentranasnegras.blogspot.com/2018/10/dos-genios-en-el-tejedor-armando-rosas.html) dicho proyecto, es blusear canciones del maestro de los detalles, para quien no había escuchado estas versiones fue una gran experiencia, porque escuchar a estos dos genios, es algo de verdad fuera de serie, por si esto fuera poco, la unión de Jorge García Ledesma en este trió blusero, provoco un éxtasis sonoro.


Así es como después de poco mas de 90 minutos de grandeza, de escuchar a una constelación de músicos, de sentir cada nota en el corazón, en el alma, en el pecho o en todo aquel lugar donde usted querido lector sienta la música, fue necesario dar por terminada una sesión extraordinaria, etérea, sublime pues, para que me entienda. Querido lector, es muy triste para mí decirle que se perdió de uno de los mejores conciertos de lo que va del siglo XXI, pero bueno, así fue.

Les mando un fuerte abrazo y una gran disculpa por la tardanza pero a veces escribir aquello que nos cambia la vida, provoca que tengamos que respirar un par de días antes de entender que fue lo que paso.

¡Agradecemos enormemente al equipo del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, al equipo del Sistema de Teatros, al equipo de producción de Armando Rosas, en especial a Claudia López, al propio Armando, maestro de los detalles, a Claudio García, y a todo aquel que participo para este enorme concierto!



PD. ¡Falto Catana en el escenario!
PDD. Maestro Rosas ¿Ha pensado en formar un trió de blues con Emiliano y Jorge?

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